Por más atención que ponga en lo que hace, uno se equivoca. Uno escribe algo, un artículo, un cuento, toda una novela, y vuelve una y otra vez sobre lo que ha escrito, repasa, corrige, tacha, sustituye, pero está demasiado cerca de su propio trabajo, de modo que hay cosas evidentes que no ve, y por eso necesita el examen de otros ojos que no sean los suyos, a ser posible de alguien especializado, un editor o un corrector, alguien que sabe hacer de verdad lo que parece evidente, que sabe mirar un texto palabra por palabra, con la atención muy afilada, con el lápiz igual de afilado y disponible, con una mezcla de proximidad y de distancia, de amor por la palabra escrita y lucidez clínica para percibir errores. 

(Antonio Muñoz Molina)

 

 

Soy Rosa Mª Morato Mondéjar y me dedico a la corrección profesional de textos en español desde la primavera del año 2013. Mi labor es la de ser esos «otros ojos» a los que se refiere el escritor andaluz al comienzo de «Las correcciones», un interesante artículo publicado en su blog. Mi mirada intenta ver el texto con la distancia justa para poder ser crítica e intervenir en él si es necesario. Acercar o alejar la lupa. Muchas veces, guardarla.

 

 

    



 

Aprendemos a escribir, desde niños, en redonda. Todos nuestros cuadernos están garabateados en redonda. Así seguimos construyendo nuestra pequeña historia. En redonda. Perfilamos nuestra vida, nuestra emoción, el universo. Y todos coincidimos en redonda. Es nuestro punto de encuentro.